|
Miquel Batllori Munné, conocido por todo el
mundo como «el pare Batllori», hijo adoptivo de Xàtiva y el mayor
especialista sobre la familia Borja, por la que siempre luchó para
dejar en su justo lugar, fallecía el pasado domingo 9 de febrero en
Barcelona a los 93 años de edad. Miquel Batllorí era investido
doctor honoris causa por
trece universidades el pasado mes
de mayo en la Iglesia de Santa Maria del Mar en la ciudad
condal, mientras las campanas de Xàtiva y Valencia volteaban con
toques de la época de los Borja. En Xàtiva ya se ha anunciado una
calle con su nombre y diferentes actos que se celebrarán a título
póstumo.
El
padre Batllori siempre lucho por sacar a la luz toda la historia de
la familia Borja, con todos los documentos existentes en más de 50
archivos españoles, alemanes, franceses, ingleses, italianos,
japoneses, americanos y finlandeses, lucha que ha fructificado con
la publicación del Diplomatari Borja, compuesto por 50 tomos que
verán la luz en los próximos 25 años, habiéndose ya editado el
primero. Con una mente tremendamente lúcida, durante el homenaje
que se le rindió en Barcelona -donde estuvo presente LA CIUTAT-
el padre Batllori ya habló de lo avanzado de su edad y dejó bien
claro que su muerte era cosa de poco tiempo, aunque esta afirmación
la hiciese en forma jocosa y desdramatizada. Manifestó en aquella
ocasión que el homenaje que se le rendía era como un funeral «corpore-in-vivendis»,
sin poder ocultar la emoción cuando el rector de la Universidad de
Alicante, en nombre de todas las Universidades proclamó: «Rebeu
la birreta que honra els vostres coneixements. Rebeu aquests guants
blancs, símbol de la puresa, que han de servar les vostres mans».
Durante la
presentación del primer tomo del Diplomatari el pasado 22 de mayo,
el padre Batllori bromeaba al calificar de auténtico «libro
cardenalicio» un volumen que recoge más de 600 documentos que
abarcan desde 1299 a 1429 y custodiados todos en el Archivo del
Reino.
Batllori aprovechó
la presentación para arremeter contra los «pseudohistoriadores»
que hablan «sólo de la parte negra de los Borja y eso es una
parte concreta porque fuera se dejan una familia espectacular en
todo. Lo que reflejan no es la historia de los Borja porque los
Borja no son un estigma sino una gloria».
Considerado como
una de las mayores eminencias del mundo en materias tan diversas
como la Europa Medieval, la familia Borja o la historia de la Corona
de Aragón, Miquel Batllori, jesuita y estudioso,
ha tenido una dilatada vida dedicada a la expansión del
conocimiento.
Jesuita,
historiador, humanista, escritor, académico numerario de la Real
Academia de la Historia y profesor numerario de la Pontificia
Universidad Gregoriana de Roma, Batllori reunió las más altas
distinciones que ningún otro historiador español ha alcanzado como
el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 1995
(compartido con el historiador luso Joaquim Verissimo Serrao), los
nacionales de Historia (1988) y de Letras (2001).
Durante su
nombramiento como doctor honoris causa en Barcelona, su padrino el
filólogo Martí de Riquer dijo de el que había sido «maestro
de muchas generaciones y un erudito hasta el punto de poder
improvisar una conferencia sin papeles en correctísimo latín».
Riquer manifestó
que «Valencia debe al padre Batllori sus estudios sobre la
figura de Joan Lluis Vives y, especialmente, de la familia Borja,
estos últimos basados en una riquísima documentación».
El padre
Batllori, que nació en Barcelona el 1 de octubre de 1909, se
licenció en Filosofía y Letras (Historia) en 1928, ingresó en la
Compañía de Jesús un año después en Gandia y ejerció como
docente e investigador en Roma entre 1955 y 1988.
Americanista e
hispanista, su curiosidad intelectual le llevó a estudiar temas que
van desde el medievalismo (Ramón Llull, Arnau de Vilanova) a la época
contemporánea (Vidal i Barraquer) y a escribir casi mil
publicaciones, entre las que destacan Francisco Gustá, apologista y
crítico; Arnau de Vilanova ; Vuit segles de cultura catalana a
Europa; Alejandro VI y la Casa Real de Aragón; Ramón Llull en el món
del seu temps o Iglesia y sociedad en la Catalunya del siglo XVIII.
El «pare
Batllori», como le conocían todos aquellos que lo trataban más a
menudo, ha sido enterrado -como no podía ser de otra forma-
en el cementerio del centro Borja de Sant Cugat del Vallés.
En Xàtiva siempre estará presente su presencia, unida a la
historia de la familia Borja.
|