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A la Gran y
Todopoderosa Administración Bush ,de la manita de sus amigotes los
británicos y su infalible Servicio Secreto de Espionaje, le ha
metido un gol un simple estudiante, eso si, con cierta dosis
considerable de imaginación. Resulta lamentable que sin una
investigación seria, rigurosa, completa y profunda de ese «informe»
sobre presunto armamento y arsenales iraquies, el «Señor de la
Guerra», el condecorado Colin Powell, jugando a la diplomacia,
justificara el ataque militar ante el Consejo de Seguridad de la
ONU. Powell defendió la veracidad de dicho informe insistiendo en
lograr el si a la intervención militar con débiles argumentos y frágiles
o dudosas pruebas.
Posteriormente y
gracias a sus más queridos aliados, los ingleses, el mundo supo que
lo presentado por Powell , en especial el informe, lo creó cual
relato de ciencia ficción un jovenzuelo sin saber que engañaría
al coloso USA y al Imperio Británico. A eso lo llamo yo, pegarse un
farol, tomar el pelo, dejar con cara de panoli al héroe americano o
con gesto de fuera de juego como si le pitara esta acción el árbitro
egipcio que eliminó a la selección del mundial; en definitiva: la
mofa y la befa por un lado, ante el hecho en si, ante el ridículo
vergonzoso al colarle ese gol por de debajo de las piernas. ¡Parece
mentira que estas cosas le pasen a la administración Bush, a todo
un general y político de prestigio como Colin Powell! Ni comparable
con la ridícula parafernalia de Pancho Villa y su pobre ejército.
Pero eso no es
todo. Por otro lado, lo ocurrido, ha causado división, fuertes
tensiones diplomáticas muy graves y la pérdida de credibilidad de
EEUU ante varios paises con patente malestar y sin la efusividad con
que antes apoyaban incondicionalmente al gobierno estadounidense.
Espero que Bush y Powell tengan aprendida la lección, pues la
urgencia no es buena consejera y el todo vale más aprisa-corriendo,
produce estos incidentes, lamentablemente cómicos, que no deben
darse en tal alta esfera de la politica diplomática internacional.
Ni es suficiente
ni es todo lo creible que debiera, aquello que presentó Powell ante
el Consejo de Seguridad de la ONU. Hacen falta otra clase de pruebas
definitivas y no manipulables. Aprovéchese que Hussein permite
trabajar a los inspectores sin militares al lado y ha informado
sobre arsenales y sustancias como el ántrax. Timidamente parece que
empieza a cooperar y a facilitar las cosas, según los inspectores.
Es necesario que
lleguen a concluir su trabajo lo antes posible de la mejor forma y a
Bush habria que aconsejarle, que no por mucho correr se llega antes
y unas buenas buenas dosis de tila y paciencia.
Consejos que dudo
mucho tomará en cuenta aunque se los haga el mismismo Sr. Aznar ,
su querido aliado, tan empecinado también, que desoye a ese 70 % de
españoles que gritan «No a la Guerra» quedándose más solo que
la una en el hemiciclo del Congreso, convertido en patio nacional.
Patético.
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