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En plena
madurez creativa, uno de los artistas más polifacéticos de nuestro
territorio, Antoni Grau Mompó, nacido en l’Olleria en 1958 y
residente en Xàtiva, está seguramente experimentando una de las
emociones que compensan, por si mismas, la dura y poco comprometida
vida de los trabajadores del arte y la cultura en general, al ver
reconocida su obra y proyectos en foros internacionales de especial
relevancia.
Una escultura de
Toni Grau, titulada «Espai Sagrat» ha entrado a formar parte de la
Colección de «Fisher Gallery», Museo de Arte de la University of
Southem California, en Los Angeles.
La obra fue
seleccionada por la Directora del propio Museo Selma Holo, una gran
autoridad en el mundo del arte, quien aprovechando su reciente
estancia en Valencia la recogió de manos del artista el pasado mes
de enero, para transportarla en persona hasta Los Angeles, estando
presentes en el acto los compañeros de Grau en el Máster de
Museología de la Universitat Politècnica de València.
En la persona de
Toni Grau se reunen las facetas de educador, artista y museólogo,
lo cual explica su larga trayectoria de compromiso activo en la
recuperación del Patrimonio Histórico-Artístico y Natural de su
entorno.
En l’Olleria
lleva años tratando de convencer a los políticos
locales sobre la necesidad de agilizar la creación del «Museu
del Vidre» y del «Monument al Vidrier» para dignificar y mostrar
con orgullo esta producción milenaria que identifica este municipio
de la Vall d’Albaida en todo el mundo.
Pero nos
encontramos con situaciones curiosas, como si la cultura asustara a
algunos políticos, que se rodean de asesores interesados en su
propio beneficio, paralizando proyectos esperanzadores, sin permitir
la participación de la sociedad que los generó, o simplemente
utilizándolos como reclamo electoral cada cuatro años y sin tener,
realmente, auténtica voluntad política por llevarlos a buen término,
molestándoles la voz indomable del artista, que habla por su
pueblo.
En Xàtiva, Toni
Grau, dirige su proyecto personal recuperando un extenso territorio
(La Polaca) que estuvo muy degradado y ahora nos muestra su espléndido
paisaje, fuente de inspiración y lugar donde habitarán
discretamente sus creaciones artísticas a modo de Eco-Museo. Este
proyecto nos lleva de nuevo al principio de la historia, puesto que
la escultura adquirida por el Museo de California es realmente la
embajadora simbólica de este gran Espacio Sagrado donde cada día
renace el Arte, en las entrañas de la naturaleza libre, recobrando
su sentido primitivo para poder evolucionar.
Aprovechamos para
reflexionar, y Toni Grau observa que nos encontramos en un momento
de inflexión y que debemos actuar, utilizando las posibilidades que
nos ofrece la nueva Museología para abrir caminos hacia un futuro
sostenible.
Cuando la
mediocridad se instala en el poder los artistas tienen la obligación
de presentar un frente, lleno de actitudes positivas que devuelvan
la ilusión por el futuro del entorno.
Por ello la
escultura de Toni Grau presenta el arte más puro -el barro y el
fuego- para crear este espacio sagrado que puede ser el inicio de
nuevos conceptos
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