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El Ayuntamiento de
Xàtiva tiene en mente seguir potenciando las inmediaciones del
castillo como el gran atractivo turístico de la ciudad. El hecho de
que la fortaleza setabense ser el monumento más visitado por los
turistas, ha provocado que se pretenda recuperar aquellos elementos
que puedan conjugarse con el castillo y que conformen todo un
conjunto para ser visitado. Sant Feliu con su nuevo retablo
restaurado, la Nevera, que contará con iluminación, y la Torre del
Sol son los complementos elegidos. Junto a ellos un taller de
arqueología recuperará las ruinas ahora abandonadas.
El retablo de Sant Feliu, que permanece embalado y guardado en una
dependencias de la Seo desde hace varios años y donde se ha venido
reivindicando su urgente restauración, podrá finalmente exponerse en
el altar mayor de la ermita una vez que el director general de
Régimen Económico de la Consellería de Hacienda Alejandro Bañares
haya dado el visto bueno para destinar una partida de 280.000 euros
(más de 46 millones de pesetas) a la restauración de esta pieza del
siglo XV, lo que convertirá a la Ermita de Sant Feliu en una joya
del patrimonio valenciano, tanto por su privilegiado enclave como
por su rico patrimonio histórico-artístico.
Junto a Sant Feliu, la Nevera recién restaurada forma un conjunto
que se completa con la Torre del Sol. En la reconstrucción de la
Nevera se han seguido unos criterios basados en el antiguo comercio
de la nieve, y recuperando al mismo tiempo la puerta de entrada. Se
prevé que en breve se proceda a su iluminación, según explicó el
arquitecto encargado de su restauración Vicent Torregrosa.
Lo que antes era una vieja nevera que almacenaba en su interior todo
tipo de basuras se ha convertido en un elemento que aunque no tenga
ya función, si que supone una parte muy importante del patrimonio de
Xàtiva. Casi 19 millones de pesetas ha costado su restauración.
Al mismo tiempo la Torre del Sol se une a estos conjunto
arquitectónicos al haber finalizado sus obras que han alcanzado los
44 millones de pesetas después de varias fases. La torre del Sol,
elemento identificativo de la subida al Castillo, pertenece al siglo
XII y se une a las murallas que bajan desde la fortaleza hasta
Montsant. Se ha recuperado gran parte de su estructura, muy
deteriorada, y mediante unas escaleras se accede a ella, pudiendo
visualizarse todo su interior.
Con Sant Feliu, la Nevera y la Torre del Sol, se pretende ahora que
las ruinas que pueden verse cubiertas de hierba en la parte inferior
de la ermita puedan ser recuperadas en su totalidad al tiempo que
sirvan para la creación de un nuevo taller de arqueología, formado
por 24 mujeres que durante dos años aprenderán arqueología al tiempo
que se descubren todas las ruinas, trabajo paralizado desde 1999, y
que puede servir de foco de atracción turística, ya que las ruinas
arqueológicas de las viejas ciudades siempre son aprovechadas como
reclamo, y en el caso de las de Xàtiva, en la Costa del Castillo,
muestran el pasado histórico de la ciudad.
Sólo falta saber si todos estos proyectos se llevaran a cabo en los
plazos prometidos o si volverán a paralizarse como ya ha venido
ocurriendo reiteradamente en los últimos años para reemprenderlos
después.
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