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Xàtiva
y Almansa han comenzado los contactos para intentar conmemorar
conjuntamente los 300 años de la Batalla de Almansa que se cumplirán
el 25 de abril del 2007. Representantes de ambos municipios han
reconocido que esta fecha marcó la historia de las dos ciudades y
quieren llevar a cabo toda una serie de iniciativas conjuntas. En un
primer encuentro informal los representantes de Xàtiva y Almansa
estuvieron de acuerdo en la necesidad de estrechar vínculos entre
dos ciudades «que tanto sufrieron la guerra de sucesión» tal y como
reconoció el alcalde de Almansa Antonio Callado.
El alcalde de Almansa que
compatibiliza su cargo de primer edil con el de senador, visitó el
castillo de Xàtiva y manifestó que su ciudad no ganó nada con esa
batalla, argumentando además que «Almansa sólo fue el lugar donde se
encontraron los dos ejércitos: el borbónico y el austracista, pero
hubiese podido ser en cualquier otro sitio, por eso me molesta lo de
«Quan el mal be d’Almansa a tots alcança».
De hecho, como prueba de la intención de que Almansa nada tuvo que
ver con la batalla que allí se llevó a cabo, en 1999 fue inaugurada
a la entrada de la ciudad una escultura de José Luis Sánchez que
lleva por nombre «La paz Aupada», donde se dice a valencianos y
catalanes que Almansa fue en aquella contienda un mero espectador.
Este monumento hecho de metal consta de dos manos alzando una paloma
como símbolo de la paz y ha cogido su color por la oxidación.
Por ello se pretende que el 2007 sirva para aunar esfuerzos de
reconciliación entre los valencianos y los castellanos manchegos.
LA BATALLA DE ALMANSA
Con motivo de que Carlos II no tuviera un heredero directo al trono
de la corona española, desató las ambiciones de las naciones
europeas, Luis XIV de Francia como emperador de Austria Leopoldo I,
casados con hijas de Felipe IV, se consideraban con derechos a la
herencia de la corona española, mientras tanto las potencias de
Inglaterra y Holanda, veían preocupados todo lo que pudiera suponer
un incremento de la unión de España con Francia.
Al iniciarse el siglo XVIII, en noviembre de 1700, fallece Carlos II,
el ultimo rey de la Casa de Austria, cuyo más destacados
representantes fueron Carlos I, Carlos V de Alemania y Felipe II,
con este motivo dos aspirantes optaban al trono de la corona
española, en primer lugar el Archiduque Carlos que después de
Emperador de Alemania, fue el ultimo monarca de la dinastía de los
Absburfgo, era el hijo segundo de Leopoldo I de Austria y de su
tercera esposa Leonor de Neoburgo, hermana de la reina de España, y
en segundo lugar optaba al trono Felipe de Borbón, Duque de Anjou,
era el segundo hijo del Delfín de Francia y Mariana de Baviera,
nieto de Luis XIV de Francia y de la Infanta Maria Teresa hija de
Felipe IV, nació en Versalles en diciembre de 1683.
En el legado de Carlos II de su testamento real, comunicaba que el
elegido para ocupar el trono de España era Felipe de Anjou, nieto de
Luis XIV, pero dicho testamento tenia una cláusula que especificaba
que Felipe de Anjou tenia que renunciar al trono de Francia, es
decir que explícitamente se le prohibía reunir las dos coronas en
una sola. Felipe de Anjou entró en Madrid el día 18 de Febrero de
1701 con el nombre de Felipe V, el incumplimiento de la cláusula que
le impedía la unificación de las dos coronas, origina la vertiente
internacional de la Guerra de Sucesión Española, al coaligarse
prácticamente el resto de las potencias europeas, Gran Bretaña,
Holanda, Portugal, Austria... se podrían en contra de la unión de
España con Francia, ya que esta unión daría paso a una superpotencia
y con lo cual Europa quedaría a la merced de la unión de España y
Francia.
Paralelamente al conflicto internacional, en España tenia lugar la
guerra civil española, que enfrentaba españoles contra españoles,
unos apoyando a la Corona de Castilla y otros apoyando a la Corona
de Aragón, aunque estos dos estados fueron unidos anteriormente por
el matrimonio de los Reyes Católicos, aunque se encontraban en medio
de un conflicto bélico entre ellos, seguían manteniendo sus
respectivas leyes o fueros y sistemas políticos. En tiempos de
Carlos I, se consolidaba el centralismo en Castilla, en tanto que la
Corona de Aragón, que estaba formada por Cataluña, Reina de Aragón,
Reino de Valencia y Reino de Mallorca, se imperaba el federalismo,
por este motivo se produjo el enfrentamiento, al temer los estados
de la Corona de Aragón que el nuevo rey Felipe V, quisiera imponer
el centralismo que los Borbones tenían consolidado en Francia.
Con este motivo, comienza un largo conflicto que duro catorce años,
los dos bandos estaban formados de la siguiente forma, por un lado:
Felipe de Anjou, con el apoyo de la Corona de Castilla y Francia, y
por el otro lado el Archiduque Carlos, que contaba con el apoyo
internacional al que el Archiduque Carlos había prometido mantener
el federalismo en España.
Después de muchas escenas bélicas, sin éxito para ninguno de los dos
bandos, llegamos al año 1707 cuando las tropas del Archiduque Carlos
inician el avance que iba desde Madrid hasta las tierras
valencianas, procedentes de Villena y Caudete entran en Castilla.
Las tropas de Felipe V se apoderan de la fortaleza de la localidad
de Cofrentes , aunque los habitantes de la localidad eran
partidarios del Archiduque Carlos, más tarde el Coronel Granier y
sus tropas arruinan el castillo y queman posteriormente el archivo
municipal. El día 25 de Abril del mismo año, el ejercito de Felipe V
comandado por el Duque de Berwick, que nació en agosto de 1670 y era
hijo bastardo de Jacobo, Duque de York y de Arabella Churchil,
espera en los campos de las afueras de Almansa a las tropas del
Archiduque Carlos.
Se formaron dos líneas paralelas que iban de este a oeste, las
cuales se apoyaban por su derecha por el Cerro de San Cristóbal.
Después de las primeros escuadrones enemigos llegó el resto de las
tropas luso-británicas y austriacos del Archiduque Carlos que
estaban compuestos por 7670 portugueses, 4800 británicos, 250
alemanes y un centenar de hugonotes franceses, los cuales se
detienen a dos kilómetros de las tropas de Felipe V, comenzando el
despliegue de las tropas en orden de batalla.
A las tres un cañonazo anunció que las fuerzas se iban a mover, el
Marques de las Minas, que era portugués y se llamaba Luis de Sousa,
era el General Jefe del Ejercito Aliado, con sus regimientos
portugueses sufrió un ataque violento que terminó en su derrota.
Después de ocho horas de combate, las tropas de Felipe V habían
ganado la batalla, las bajas que tuvieron las tropas de Felipe V
ascendieron a tres mil bajas y las tropas del Archiduque Carlos tuvo
seis mil bajas y diez mil prisioneros. El General Galloway, que era
francés y pertenecía al servicio de Inglaterra, su verdadero nombre
era Henri de Ruvigmy y el Marques las Minas se encontraban heridos y
la caballería portuguesa fue cediendo, Galloway fue echo prisionero,
pero sus tropas lo liberaron más tarde y las Minas en la oscuridad
pudo evadirse.
Con motivo de esta victoria el Duque de Berwick recibió Liria y
Jérica y el ducado con grandeza. Esta victoria se escribió que fue
decisiva para el trono de Felipe V, aunque el conflicto todavía
duraría siete años más, supuso la conquista de los Reinos de
Valencia y de Aragón y la perdida de sus respectivos fueros.
La guerra de sucesión terminó con la renuncia de Felipe V a su
derecho al trono de Francia, obligado por las circunstancias. La
guerra civil que era la otra vertiente del conflicto, terminaría en
el año 1714 cuando las tropas de Felipe V conquistan Barcelona.
A consecuencia de ambas guerras, se perdieron las posesiones que
tenia España en Europa, en la Corona de Aragón se impuso el
centralismo, donde se suprimieron sus propias leyes e instituciones
y se les impuso la lengua castellana sobre la lengua catalana que
imperaba en aquella época. Los ejércitos se abastecían y se alojaban
a costa de los vecinos de los lugares por los que pasaban, y el
cuidado de los heridos en las batallas, también corrían cargo de los
vecinos.
Con motivo de la victoria de la batalla de Almansa, Felipe V,
concedía a la villa de Almansa el titulo de «Felicísima» en el año
1707, y se otorga un nuevo escudo de armas, al cuál se le incorporó
el obelisco conmemorativo de la batalla, también se conceden quince
días de mercado franco que empezaba a contar desde el día 25 de
abril festividad de San Marcos, aunque a petición del concejo,
Carlos III concede que dicho mercado franco se retrase a la segunda
quincena del mes de agosto, la cuál dio origen a la feria de
Almansa.
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