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La dirección del ente ha decidido que
los espacios de propaganda electoral de la noche se emitirán en La 2
en vez de TVE-1, como era costumbre. La dirección del ente no acaba
de tener claro el significado de «servicio público». Mientras los
partidos políticos no promuevan candidatas ligeritas de ropa como en
«Noche de fiesta», quedarán confinados a La 2.
Sabíamos que la democracia se ha
convertido en una guerra de audiencias y las elecciones, como mala
reposición, no atraen al espectador. Que Zapatero se contrate de
figurante en «Ana y los siete» y a lo mejor los guionistas le
consienten alguna consigna en sus dos líneas de diálogo. O que
Llamazares acuda a «Esta es mi historia» a exponer su caso. «Yo, es
que todavía soy comunista». «¿Eso duele mucho?», le preguntaría la
presentadora. Al Bloque le queda la desconexión territorial y el «Luar»
en la TVG. Que se ponga Anxo Quintana a practicar de cantareira. «Eu
queríame casare, miña nai». También puede pedir la intercesión de
Ana Kiro.
TVE actúa con una inmoralidad
increíble cuando emplea nuestros impuestos para luchar contra las
cadenas privadas sacrificando en el empeño su razón de ser como
televisión estatal. Y encima maneja La 2 como si fuese el penal del
Dueso o el agujero negro de Calcuta. Condenarte a La 2 es como
condenarte a galeras sin esperanza de indulto. Debe ser incluso una
amenaza en boga por los pasillos de Prado del Rey. «O te callas o te
envío a La 2». Se cuentan historias de gente que fue a La 2 y jamás
volvió e incluso teorizan que La 2 en realidad no existe, sino que
es un paraje imaginario en el que se esconden Bin Laden y Sadam. Si
usted mata a alguien, entierre el cadáver en La 2. Jamás lo
encontrarán.
El consejo de administración de RTVE
envía a los partidos políticos a La 2 para que no baje su «share».
Puede que no les importe. Tampoco yo pensaba prestarles atención.
Pero esta actuación posee un gran valor simbólico. ¿Qué sacrificarán
después en aras de la rentabilidad? Ustedes y yo acabaremos también
en La 2 cuando estén llenos los asilos. |