|
En febrero del 2001 Pepe Castells expuso en Xàtiva después de no
hacerlo en nueve años de forma individual. En aquellos momentos la
presencia de Castells fue todo un descubrimiento aunque ya había
dado muestra de su sólida madurez en exposiciones colectivas, donde
su cálido expresionismo convivía perfectamente con la vigorosidad y
con un dominio del color que fue toda una gozada..
Ahora vuelve a presentar su obra más reciente en el Porxes de la
Plaça de Mercat, y quienes hemos seguido en parte su evolución
estamos convencidos de que vuelve con nuevas sensaciones que ofrecer
al público, con esos detalles insignificantes donde el color se
muestra con ese orgullo de ser plasmado como se merece, huyendo si
se quiere de los lugares urbanos y buscando ese paisaje
real-inventado que produzca la emoción necesaria en el espectador.
Pepe Castells ha trabajado duro durante muchos años para alcanzar un
reconocimiento a su obra.
Aprendiendo humildemente de los grandes maestros como Leña (Leña
sigue siendo el gran maestro en todos los aspectos), ha aprendido a
que las manchas coloristas pueden conjugarse con soltura con unos
trazos que marcan el camino de la obra; y el estilo que se persigue.
Sólo así es posible conseguir los objetivos, y en el caso de Pepe
Castells ha querido siempre hacer del paisaje su fuente de
inspiración y sobre todo, -y ahí podría estar la explicación a sus
avances como ya hemos escrito en más de una ocasión- a disfrutar
pintando.
Y ese disfrute lleva consigo- además- que el estilo de Castells sea
ya reconocido sin necesidad de ver su nombre en la parte inferior
del lienzo.
Ese color melancólico, vivo, patente y vigoroso habla del artista
sin necesidad de mas explicaciones. Luz y color.
No hacen falta más misterios. Luz que se mezcle con los azules del
Mediterráneo y los grises y ocres del paisaje invernal. Todos los
colores son bellos si son tratados con el mimo con que Pepe Castells
trata cada una de sus obras. Con sentimiento y lleno de detalles que
le identifican como un pintor que todavía puede dar mucho más de sí
y que ahora se presenta -de nuevo- con una amplia variedad de
matices, de fuerzas encontradas, y de dignificación de sus trabajos.
Un buen momento para acudir a ver su obra. |