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La dirección General de Promoción Cultural y Acervo Patrimonial
de la Secretaria General de Hacienda y Crédito Publico de México ha
organizado una exposición que bajo el título de «Tridimensión
actual» pretende mostrar la obra de cinco escultores con sus
diferentes matices y formas de trabajar entre los que se encuentra
la setabense Inmaculada Abarca, reisidente en México desde 1986.
Inmaculada Abarca es la autora del monumento al diputado Villanueva
ubicado junto a la Plaza de la Seo, y cuyos actos vandálicos le han
dejado en muy mal estado. Para justificar la exposición, desde
promoción cultural se ha dicho que que: «Cuando en los albores de la
humanidad el hombre cerraba sus ojos, las figuras e imágenes que
desfilaban en la concavidad de sus párpados cautivaron su mente.
Esta inquietud alumbró la necesidad de plasmar y crear en la
realidad esas fantásticas visiones; así nacieron el dibujo y la
escultura, ésta última, es el arte de darle cuerpo a un sueño. Desde
aquellos primeros hombres que nos legaron las representaciones en
piedra o barro de sus dioses, hasta los niños que hoy juegan con
arcilla y forman pequeños soles sonrientes, la actividad escultórica
no cesa en su avance, es una disciplina de exploración formal y por
ello, las tendencias más vanguardistas en este campo buscan en la
sencillez y en lo arcaico, una expresión de la sensilidaddel artista
que pone sus manos al servicio de su material».
Para homenajear la labor creadora de estos artistas, la Dirección
General de Promoción Cultural y Acervo Patrimonial presenta la
exposición Tridimensión Actual, muestra colectiva que reúne 16
piezas de cinco jóvenes escultores, que indagan desde diversos
ángulos la materia propicia que ocupará el espacio.
A Inmaculada Abarca, Erik Bächtold, Selma Guisande, Laura Rosete y
Shiori Chi los vincula el interés por lo orgánico y las imágenes en
torno a los arquetipos, como lo son la semilla, la cama, aposento de
la intimidad por excelencia.
Estos escultores pertenecen a una generación con inquietudes
estéticas que los hacen mirar nuevamente hacia las fuentes
primigenias de la materia. Inmaculada Abarca transmuta el bronce en
hojas, ramas y pasto, en una elegante alusión vegetal como eje de la
creación artística. En su obra, la naturaleza es vista como un
mecanismo que muestra la sensibilidad del reino de las plantas.
Erik Bächtold parece seguir esta línea mostrando el desarrollo de
una sola semilla a través de tres esculturas, en una secuencia que
va de la unidad a la bipartición. Por otro lado, Selma Guisande
propone a la piedra como fundamento de su arte, y toma modelos
prehispánicos para sus técnicas de montaje e instalación; contrapone
la roca bruta frente a las tallas minerales y utiliza hilos como
sujeciones comunicantes que reconcilian elementos distantes.
Laura Rosete emplea la miniatura como escenario y motivo, y le
interesan los contenedores y las tinas, que asemejan vientres
maternos o estancias íntimas donde anida el hombre en silencio.
Shiori Chi, de origen méxico-japonés, logra sintetizar sus
tradiciones en grandes figuras de membrana de maguey, que nos
recuerdan los capullos donde sueñan las crisálidas. Este breve pero
sustancial despliegue de la escultura contemporánea nos invita a
entregarnos a una contemplación sobre las formas, texturas y
densidades, y entender cómo fue que el artista hizo “brotar” la
imagen que hoy nos muestra, de la materia que prestó su sustancia
para conformar metáforas cristalizadas.
Tridimensión actual puede interpretarse como un jardín de figuras
sólidas en donde el crecimiento de su flora se ha detenido para
mostrarnos el perfil y el volumen de las metamorfosis continuas que
construyen las inquietudes artísticas de estos cinco jóvenes
creadores. |