LAS ALTAS TEMPERATURAS DEL VERANO HAN PROVOCADO UNA ALTERACIÓN EN LA ATMÓSFERA Y EN EL AGUA DEL MAR
Las fuertes lluvias serán una constante este otoño en la Costera y incluso alguna gota fría
 

El Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo ya anunció el pasado mes de agosto que había riesgos de gota fría en la Comunidad Valenciana cuando la temperatura del continente fuese inferior a los 20 grados, algo que se esperaba a principios del otoño, pero algunas bajadas bruscas de temperaturas han provocado que el inicio de septiembre no sea precisamente esperanzador, ya que algunas tormentas han hecho su aparición.
Estas tormentas están provocando que en apenas media hora se recoja una gran cantidad de agua, lo que hace insuficientes los desagües y provoca inundaciones puntuales, pero que pueden ser generalizadas si al gota fría llega a formarse con toda su intensidad.
El director del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo Millán Millán, aseguró en agosto que se prevé que la gota fría se produzca en la Comunidad Valenciana cuando se «enfríe el continente», por lo que, según dijo, se esperan lluvias fuertes en la Comunidad cuando la temperatura sea inferior a 20 grados.
Millán realizó estas declaraciones tras la reunión que mantuvo con el conseller de Territorio y Vivienda, Rafael Blasco, quien visitó las instalaciones del CEAM y mostró su compromiso de intensificar la colaboración entre ambas instituciones para minimizar los efectos negativos que puedan producir en la Comunidad fenómenos como la gota fría, la desertización, la contaminación atmosférica o los incendios.
El conseller de Territorio señaló que la gota fría en la Comunidad es un fenómeno que «tenemos todos los años en mayor o menor medida», por lo que las políticas preventivas adoptadas por la Generalitat pretenden que las lluvias tengan el «menor efecto negativo posible».
El término «gota fría» viene utilizándose desde que en 1982 las intensas precipitaciones, junto con la rotura de la presa de Tous produjese las grandes inundaciones en la comarca de la Ribera. Desde entonces varias han sido las gotas frías que han descargado sobre la Comunidad de Valencia y en el caso de Xàtiva se recuerdan las del año 2000 que provocaron inundaciones y caída de árboles, ya que los desagües no podían abarcar la gran cantidad de agua que cayó en pocos minutos.
Según todas las previsiones, las altas temperaturas del verano provocaran una gota fría este otoño, por cuanto el agua del mar ha alcanzado muchos más grados de lo que suele ser habitual, lo que provoca que al llevarse a cabo el enfriamiento, caigan lluvias torrenciales.
Según protección civil la gota fría es una depresión fría en altura que no se manifiesta en el mapa de superficie. Así pues, no deben confundirse con depresiones frías. Estas últimas si se manifiestan marcadamente en el mapa de superficie y en los sucesivos mapas de altura en toda la troposfera, pero no son gotas de aire frío.
Se considera que una gota fría es una gran bolsa de aire frío en altura (hacia 5.000 o 6.000 metros de altitud) que se descuelga de la corriente en chorro y queda aislada en latitudes inferiores, en general por debajo de los 40º de latitud norte en el caso del Mediterráneo. Así, se trata de una masa de aire mucho más frío respecto al aire que la envuelve, más «templado». Una gota fría no requiere necesariamente la presencia de una borrasca en los niveles bajos de la atmósfera... Incluso hay autores que sólo consideran que se puede llamar gota fría si hay ligeras altas presiones en los mapas de superficie. Si la gota fría coincide con un mar caliente a finales de verano u otoño y reacciona con vientos de levante sí que se generan episodios de lluvias muy abundantes o violentas, superiores a los 300-800 litros por metro cuadrado en sólo 24 o 48 horas,
Es muy difícil saber, cuando llueve, que parte de la precipitación es debida a cada uno de los factores que intervengan en ella. Puede influir la orografía del lugar, la vegetación, las fuentes de vapor de agua, la proximidad de un frente o una borrasca, etc. En general es difícil distinguir, cuando una gota de aire frío esta sobre la Península y llueve en algún punto de la misma, si la gota esta relacionada o no con esa lluvia.
Suele darse el caso que las zonas mas afectadas por las gotas de aire frío no coinciden con las zonas mas afectadas por las inundaciones. La sola presencia de una gota de aire frío en la posición adecuada no es suficiente para que se produzcan fuertes lluvias, ya que es necesario que exista una inestabilidad convectiva considerable, es decir, aire que en las condiciones actuales, no favorece el desarrollo de las nubes, pero que sin embargo, si por ejemplo debiese remontar una montaña podría estabilizarse formándose cúmulos e incluso cumulonimbos. En alguna ocasión, la gota de aire frío puede incrementar el contraste de temperaturas con el aire que entra por el Mediterráneo, pero en general dicho aire frío no parece llegar hasta la zona en donde se producen las inundaciones. Sobre la Península Ibérica discurren cada año una media de 25 gotas frías y sólo una o dos de entre ellas son capaces de provocar inundaciones.

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