SUS OBRAS PLASMAN PERFECTAMENTE EL EQUILIBRIO DE LA VIDA Y ALS RELACIONES PERSONALES
El caos organizado de Inmaculada Abarca
 

Inmaculada Abarca quería ser periodista. Esta escultura setabense pero residente en México D.F. desde finales de la década de los ochenta plasmaba en sus dibujos de instituto una nueva forma de ver el arte, por lo que Don Paco Bolinches le dijo que de ser periodista nada: ella sería escultura. Así que se animó a estudiar Bellas Artes y allí sintió nuevas sensaciones que le indicaban que efectivamente estaba en el camino acertado. Desde entonces una creación muy fecunda y creaciones basadas en conceptos más humanos, en aquello que verdaderamente da sentido a la vida.

Cuando Inmaculada Abarca terminó Bellas Artes solicitó una beca de 10 meses para un intercambio cultural en México, basado en una investigación sobre escultura prehispánica. Los 10 meses se ampliaron a dos años y finalmente en 1989 decidió establecer allí su residencia habitual. Conoció el medio artístico mexicano de los nuevos creadores y participó en lo que se llamó «la toma del Balmori», un antiguo cine abandonado que fue restaurado por los artistas que aportaron sus obras, lo que convirtió el edificio en el primer museo al aire libre. Pero los responsables municipales volvieron a dejar el edificio en las lamentables condiciones en que se encontraba, pero los artistas, entre los que estaba Abarca, habían dado un paso adelante en la recuperación del arte como forma de vida.
Posteriormente hubieron otras acciones como la «toma de la Reforma», una de las calles más importantes de México D.F. que fueron puliendo la personalidad artística de Inmaculada Abarca, hasta que en 1993 lleva a cabo su primer exposición, «pero antes de esto es cuando aprendes a digerir el que te digan que no».
Inmaculada Abarca ha recorrido un largo camino hasta encontrar lo que le satisfaga plenamente: en un principio plasmó aquello que algo tenía que ver con las relaciones personales; el recuerdo de sus amigos que dejó aquí en forma de piedras sueltas que forman murallas de sentimientos hasta acabar encajando unas sobre otras: el valor de la amistad en toda su dimensión.
Y esa dimensión la llevó a plasmar el equilibrio de la vida: «se me cayó una escultura y a partir de entonces pensé que las formas pueden verse desde diferentes puntos de vista; que los espejos reflejan diferentes formas según como te coloques sobre ellos». Fue en ese momento cuando Inmaculada Abarca decidió proyectarse ella misma ordenado el caos; construyendo innumerables posibilidades de creación desde las piezas surgidas de sus manos. Como la que lleva por nombre «Xàtiva». Si don Paco Bolinches hizo una Xàtiva sin brazos que la trabajasen ni cabeza que la dirigiese, Inmaculada Abarca ha construido una bella dama dormida y complaciente como la montaña del castillo. Así ve ella la ciudad y sus ciudadanos.
Y a partir de entonces los sueños vegetales se vuelven realidad en sus esculturas: la necesidad de una vida existencial entre el hormigón de la ciudad provocan en la artista el ansia de descubrir en la naturaleza unas nuevas formas que marquen un equilibro, el mismo equilibrio que surge cuando decide utilizar su cuerpo como modelo para mezclarlo con las formas existentes en el medio ambiente para que no quede ninguna duda de la relación entre la carne, espinas, raíces, hojas, y todo aquello que provoca una faceta fecunda y creadora en la artista.
A mediados de este mes de septiembre expondrá en Barcelona con una pareja llena de espinas: una pareja que provoca atracción pero rechazo al mismo tiempo: es el mensaje subliminar de unos cuerpos demasiado perfectos que marcan el ritmo de una sociedad anquilosada.
Ahí podría estar el verdadero mensaje de Inmaculada Abarca: como las raíces de la escultura homenaje a los hermanos Villanueva: en sus raíces, en sus sueños oníricos llenos de fantasía y una conceptualidad que la hacen ser diferente en sus creaciones. En su constante diálogo en busca de nuevas materias poéticas pero duras al mismo tiempo, que forman una dimensión del arte en la vida diaria que no somos capaces de descubrir.
De sus manos salen esas obras que son sus hijos repartidos por todo el mundo de los que no siente nostalgia, porque esos hijos provocan que pueda tener muchos más.
Su caos organizado y sus materias convierten a Inmaculada Abarca en una escultora que todavía tiene mucho que decir desde su mente, y desde sus manos, cuando convierte sus mensajes en realidades concretas. Es el arte de una artista nada convencional que hace que sus obras hablen, y que cada uno de nosotros sepamos entender el mensaje desde el punto de vista de la diversidad.
Desde el punto de vista de la vida de cada uno.

Vicent Soriano

LA CIUTAT de Xątiva
Director: Vicent Soriano
C/ Forn del Vidre, 1 - 46800 XĄTIVA (Valencia)
Tel. 96 227 26 82 - laciutat@xatired.com
Depósito Legal: V-4512-1997

www.xatired.com - el primer portal de Xątiva en internet