| Josep de Ribera, El Españoleto, el máximo
exponente de la escuela tenebrista dentro del Barroco Español,
es tremendamente conocido por sus obras en todo el mundo, pero poco
se ha escrito de su holgazanería, su vida bohemia, sus deudas
y de la forma en que contrajo matrimonio: un pintor italiano le ofreció
a su hija como esposa después de que superase con éxito
una prueba de pintar una cabeza del natural. Además Ribera
murió en la miseria después de que una orden de los
cartujos le dejasen de pagar su último trabajo que cobró
su viuda una vez muerto el artista.
Josép de Ribera nació en Xátiva en el año
1591. Según consta en la partida de bautismo, celebrado el
17 de febrero en la iglesia de Santa Tecla, se le imponen los nombres
de Joan Josep. Sus padres -Simón Ribera y Margarita Cuco-
formaban una humilde familia; concretamente, Simón era zapatero.
En el seno del matrimonio nacieron dos hijos más llamados
Vicente Miguel y Juan. Cuando Simón Ribera enviudó
en 1597 volvió a contraer matrimonio, lo que volvería
a hacer en 1607. Como hijo de un artesano, Ribera empezaría
su formación artística en algún taller local.
Posiblemente se trasladaría después a Valencia para
continuar su formación con algún maestro de renombre.
Se ha especulado sobre una estancia en el taller de Ribalta, aludiéndose
a la similitud de estilos de ambos artistas. Pero hay que advertir
que Ribalta se inicia en el naturalismo hacia 1615 por lo que si
Ribera acudió al taller de este maestro, lo único
que le pudo transmitir Ribalta sería un estilo manierista
influido por los artistas italianos que habían llegado para
decorar El Escorial.La noticia más temprana de la presencia
de Ribera en Italia procede de un manuscrito del siglo XVIII titulado
«Descrizione dei famosi pittori» en el que se hace referencia
a un pago realizado por un San Martín para la parroquia de
San Próspero en Parma.
El dicho pago se habría realizado el 11 de junio de 1611.
Ribera sólo tiene 20 años y ya ha alcanzado un importante
encargo en un centro artístico de gran prestigio como es
Parma. El cuadro por desgracia se ha perdido pero quedan grabados
y copias lo que es un claro indicativo de la importancia que tuvo
en su momento. Todos estos datos nos hacen pensar que Ribera se
trasladaría a Italia hacia 1609, teniendo posiblemente como
puerto de acceso la ciudad de Nápoles donde el estilo de
Caravaggio estaba en pleno auge.
Sin embargo, no existen datos que avalen esta hipótesis.
En 1613 tenemos una nueva noticia sobre Ribera. Se ha establecido
-junto a su hermano menor, Juan, y dos pintores zaragozanos- en
Roma, viviendo en la Via Margutta, la calle habitada por los pintores.
Lonhghi apunta que durante la estancia romana realizó la
serie de los Cinco Sentidos donde da claras muestras de haber asimilado
el estilo naturalista imperante en aquellos momentos en la capital
romana. También se aprecian influencias flamencas ya que
en la Via Margutta habitaban un buen número de artistas flamencos
con los que tuvo estrecha relación.
Desde mayo de 1613 forma parte de la Academia de San Lucas romana
lo que implica un importante prestigio. Recibe buenos encargos pero
los desmesurados gastos, la pereza que le caracteriza, la vida bohemia
y las ingentes deudas motivarán su traslado a Nápoles
donde ha recibido un encargo de Marco Antonio Doria. Corría
el año 1616 y no desaprovecha la oportunidad que le depara
la nueva ciudad. En Nápoles, virreinato español por
aquellas fechas, entrará en el taller del caravaggista Gian
Bernardo Azzolino, donde permanecerá un corto periodo de
tiempo. La tradición cuenta que Ribera estaba dibujando en
la calle con tal maestría que Azzolino decidió someterle
a una prueba de habilidad consistente en la ejecución de
una cabeza del natural. Ribera pasó la prueba con tanta facilidad
que Azzolino le ofreció a su hija como esposa. El 10 de noviembre
de 1616 se hacen las capitulaciones matrimoniales de Ribera y Caterina
Azzolino, celebrándose la boda entre el 11 de noviembre y
el 25 de diciembre, en la iglesia napolitana de San Marco dei Tessitori.
El matrimonio tendrá cinco hijos: Antonio Simone (1627),
Jacinto Tomás (1628), Margarita (1630), Anna Luisa (1631)
y Francisco Antonio (1634). Al poco tiempo de la boda Ribera abre
su taller con el que se conseguirá imponer en la capital
napolitana, contando siempre con el inestimable apoyo de los virreyes,
por lo que los encargos serán numerosos. El primer encargo
importante será para la colegiata de Osuna en España
por orden de don Pedro Téllez Girón, duque de Osuna,
destacando el famoso Calvario.
El éxito obtenido motivará que los encargos aumenten,
teniendo como clientes tanto a los nobles españoles e italianos
como algunas iglesias napolitanas. En 1624 fallece el duque de Osuna
y el duque de Alcalá le sustituye como virrey de Nápoles.
Ribera es nombrado Pintor de Corte y recibe la protección
del virrey, al tiempo que un importante número de encargos
entre los que destaca el San Jerónimo y el ángel para
la iglesia della Trinità delle Monache. Mantiene la influencia
de Caravaggio como también se pone de manifiesto en el Martirio
de San Andrés. Su taller se ha convertido en el más
prestigioso de los napolitanos y en él trabajarán
un buen número de ayudantes, entre ellos Lucas Jordán,
conocido como «Luca fa presto» por la rapidez con la
que trabaja y la facilidad para imitar a su maestro. Ribera no trabaja
más que seis horas por la mañana, dedicando las tardes
a sus quehaceres mundanos. Vive rodeado de lujo y se le describe
de la siguiente manera: «plantada arrogancia, si bien de talla
poco lucida; moreno, de encendida tez, frente descubierta a medias,
ojos negros, de párpados carnosos, bajo la arcada de tupidas
cejas; nariz chata, roma y fuerte, ancho de pómulos, cuello
corto y grueso fuste y áspera melena».
Ya firma como «Español» pero su pequeña
estatura -»pequeño y corto de miembros» dice
De Dominici- motivará su cariñoso apelativo: «spagnoletto».La
década de 1630 será la más fructífera
para Ribera, realizando importantes encargos como las series de
los filósofos, los apostolados o el extraño retrato
de Magdalena Ventura con su marido. En todos ellos continúa
con su estilo naturalista heredado de Caravaggio. A finales de 1633
o principios de 1634 el conde de Monterrey realizará a Ribera
un encargo fundamental en la evolución pictórica del
artista. Se trata de una serie de obras para la iglesia del Convento
de Agustinas recoletas de Monterrey en Salamanca entre las que destaca
la Inmaculada Concepción. En este gran lienzo se aprecia
la influencia de los Carracci, iniciándose una nueva etapa
en el estilo de Ribera caracterizada por el colorismo y la difusa
luminosidad que recuerdan a la Escuela veneciana.
Su brillante carrera continúa, recibiendo un buen número
de encargos que le permiten mantener su vida de lujo. Estos encargos
aumentarán al recibir en 1644 la dignidad de Caballero de
la Orden de Cristo de manos del papa Inocencio X. La actividad del
taller de Ribera es frenética. Sin embargo, al año
siguiente sufre una enfermedad que le obliga a abandonar temporalmente
los pinceles. En el año 1647 estalla una revuelta antiespañola
en Nápoles. Se trata de un movimiento popular que tiene sus
raíces en el hambre, la miseria y los numerosos impuestos
que debían pagar las clases humildes. Su líder será
el pescador Masaniello y en un primer momento contó con las
simpatías de las clases altas y medias que pronto abandonaron
el movimiento al temer que degenerara en un conflicto social que
pusiera en peligro sus privilegios. Para sofocar la revuelta será
enviado un ejército desde España al mando de don Juan
José de Austria, hijo natural de Felipe IV. En febrero de
1648 entraba en la ciudad para restablecer la autoridad y reprimir
duramente a los rebeldes. Nombró virrey al conde de Oñate
y partió para Sicilia en septiembre de 1648. Durante el tiempo
que permaneció en la ciudad, Ribera le realizó un
excelente retrato ecuestre.
La leyenda cuenta que don Juan José se prendó de la
belleza de Anna, hija del artista, naciendo una niña de esa
relación que sería educada en el madrileño
convento de las Descalzas Reales. Según Pérez Sánchez,
no sería la hija de Ribera la seducida por don Juan José
sino su sobrina María Rosa, hija de Juan, hermano del artista
que siempre vivió a su lado. Los últimos años
de la vida de Ribera están marcados por la enfermedad y las
penurias económicas que le obligan a solicitar préstamos
a sus clientes. Especialmente tumultuosas serán las relaciones
con el prior de la Cartuja de San Martín. Para esta cartuja
ya había trabajado en 1637 pero hacia 1650 recibe un importante
encargo en el que se incluye la Comunión de los Apóstoles.
En estas obras recupera el estilo tenebrista que caracterizó
sus primeros momentos, consiguiendo imágenes llenas de vivacidad
en las que emplea una rebosante luminosidad al estilo veneciano.
La desconocida enfermedad y las dificultades económicas llevarán
a Ribera a la muerte el 3 de septiembre de 1652 según aparece
en el «Libri dei Difunti della Parrochia di Santa Maria della
Neve».
Fue enterrado en Mergoglino, en la iglesia de Santa María
del Parto. Las dificultades económicas que había tenido
en los últimos años obligarán a su viuda a
solicitar un préstamo de 300 ducados al 9% de interés
hipotecando los bienes inmuebles de la familia (23 de noviembre
de 1652). En diciembre los hijos del artista denunciaban en una
carta al Nuncio Apostólico la actitud de los monjes de la
Cartuja de San Martín, considerándoles responsables
de la muerte de su padre a causa de los disgustos sufridos por no
haber recibido el dinero estipulado en relación con la Comunión
de los Apóstoles. Según el contrato, Ribera debía
recibir 100 ducados por figura; como la obra tiene trece figuras,
el precio estipulado serían 1.300 ducados de los que sólo
había cobrado 900. El 9 de junio de 1665 finalizaba el proceso
al obligar a los cartujos al pago de 315 ducados a Caterina Azzolino.
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