| El terremoto de 4,5 grados que se sintió
en Valencia, tota su área metropolitana, y otras poblaciones
valencianas el pasado 16 de septiembre y en Xàtiva el 21
del mismo mes, ha devuelto a la actualdiad este tipo de fenómenos
que practicamente no son percibidos a menos que superen los 3,5
grados, pero si que quedan registrados. El que se produjo el pasado
mes de septiembre es de los que son calificados como de «los
que se sienten pero causan daños menores», aunque no
por ello dejan de provocar el pánico en las personas.
En Xàtiva el temblor se sintió el 21 de septiembre,
y en el recuerdo todavia está el de 1999 que pese a tener
una intensidad de 2,8 fue claramente detectado por los ciudadanos,
y este mes de octubre se cumplen 255 años del de 1748, quizas
del más conocido de todos y que destruyó el castillo
de Montesa y multitud de casas setabenses así como la fortaleza.
Anteriormente y posteriormente hubieron otros de los que también
se tienen noticias. Y no fueron simples temblores: algunos se midieron
en la escala de 9 o 10, teniendo que salir en procesión y
rogativas para que cesasen los temblores, según se recoge
en documentación de la época.
En realidad, el 15 de septiembre pasado se registraron al menos
seis seísmos en el Golfo de Valencia. El primero, denominado
por los expertos el «premonitorio», tuvo lugar a las
10 horas y seis minutos a 36 kilómetros de la costa con una
intensidad de 2,6 grados en la escala de Richter. En este caso,
el terremoto pasó desapercibido para las personas, pero dos
horas más tarde, a las 13,02, volvía a temblar la
tierra con una intensidad de 4,3 grados en la escala de Richter.
En este caso, el epicentro se situaba a 34 kilómetros y se
dejaba sentir con fuerza en toda el área de Valencia, sobre
todo en la capital y en las localidades de Torrent, Burjassot, Aldaia,
Quart de Poblet, Xirivella, Alzira, Sagunto o Tavernes Blanques.
Un terremoto de estas características se percibe en 50 kilómetros
alrededor de su epicentro..
Según el responsable de la Unidad Sismológica de la
Universidad de Alicante, Juan Giner, el temblor de tierra del pasado
septiembre es normal en el sur de Alicante, pero no en el área
de Valencia, donde un seísmo de 4,3 grados se registra cada
50 años aproximadamente. En los últimos 25 años
ha habido media docena de temblores de tres o cuatro grados, pero
la gran mayoría no llegaron a percibirse con claridad.
Aunque no se noten, terremotos hay casi todos los días. Los
expertos calculan que cada 24 horas se producen entre 5.000 y 10.000
seismos en el mundo, aunque, claro está, en la Comunidad
Valenciana no son tan frecuentes como en otras partes del planeta.
Sólo la zona del sur de Alicante puede considerarse zona
de alto riesgo, pero Valencia es zona de peligro moderado, donde
los terremotos son de poca intensidad y separados en el tiempo.
Si atendemos a los datos del Instituto Geográfico Nacional
(IGN), vemos que el último seismo registrado en Valencia
con más de cuatro grados en la escala de Richter se registró
en el año 1968 y también estuvo localizado en el mar.
En concreto, su intensidad fue de 4,5 grados y tuvo lugar a la una
y media de la madrugada del 9 de diciembre. El del pasado mes de
septiembre, por tanto, es el más grande de los registrados
en Valencia en los últimos 35 años.
Casi todos los terremotos importantes registrados este siglo, ninguno
de extrema gravedad, han tenido lugar en la provincia de Alicante.
Para encontrar los dos terremotos más grandes del siglo registrados
en la Comunidad Valenciana hay que remontarse al 10 de agosto de
1919. En aquella fecha, la tierra tembló dos veces en la
población de Jacarilla con una intensidad de 5,1 y 5,2 grados
en la escala de Richter.
LOS TERREMOTOS DE XATIVA
A lo largo de la historia Xàtiva y su comarca han padecido
terremotos de cierta intensidad. Los más feroces de los que
se tiene documentación son los epicentros detectados en Ontinyent
en 1258, con una escala de 8 o 9; en Xàtiva en 1386 con una
escala de 9 o 10 donde hubo derribos de iglesias, castillos, monasterios
y al menos «200 casas de sarracenos», según relatan
los cronistas del medievo; en Xàtiva en 1519 y 1523 en un
grado de 8; en Xàtiva y Montesa en 1748 de escala 9 o 10
y en 1755 en Xàtiva y Montesa en un grado de 7 o 8.
Según el cronista oficial de Xàtiva, Agustí
Ventura, son tres los terremotos de los que se tienen más
noticias. El primero de ellos el que tuvo como epicentro Ontinyent
y por tanto sería detectado en Xàtiva en 1258. Posiblemente
se produjo un Viernes Santo, 22 de marzo, en plena guerra de Jaume
I contra los moros rebeldes, y en aquella época fue interpretado
como una señal del cielo. El martes de pascua siguiente,
día 26 de marzo, un documento del rey ya da la noticia. Este
terremoto sería muy importante ya que se sabe que el propio
Jaume I quiso visitar los daños personalmente. De este modo
el 4 de mayo estaba en Xàtiva y el día siguiente visitó
Ontinyent, para desplazarse después a Biar y volver a Xàtiva.
Los daños que se produjeron en Ontinyent debían haber
sido importantes, ya que fue aprobado que los tributos dejasen de
pagarse durante dos años. El texto decía lo siguiente:
«Nos Jaume I, consideran el gran dany que vosaltres, fidels
homens d´Ontinyent haveu tingut i patit per causa del terratemol,
que hi ha hagut fa poc al castell i vila d´Ontinyent, per
nos i els nostres vos enfranquim a tots i cadascú per dos
anys complets propers de tota questia, exercit i cavalcada, i de
tota altra contribució...A més un donem per a reparar
els murs i la torre, que han estat destruits, totes les rendes d´aquests
dos anys propers, etc».
Sobre el terremoto del 21 de noviembre de 1519, con una intensidad
de 8 en la escala de Richter, y cuyo epicentro fue detectado en
Xàtiva, el cronista Agustí Ventura encontró
la siguiente descripción, «Sábado a 21 de noviembre
del propio año, poco después del mediodía hubo
en Xàtiva un recio terremoto; de noche se sintieron cuatro
veces, pero el mayor de todos aquellos temblores fue el domingo,
a las siete de la mañana, y tal el espanto de todos, que
se hizo unas solemne procesión después de vísperas
a la Santísima Trinidad y cesaron los temblores».
EL TERREMOTO DE 1748: DESTRUCCION EN MONTESA
Y XÀTIVA
Sobre el terremoto de 1748, quizás el más conocido
de todos, existe información en el Archivo Municipal de Xàtiva.
El epicentro estuvo localizado en Montesa, en una escala de 9 o
10 que destruyó el castillo, y así se conserva desde
entonces, sepultando a frailes y caballeros, contabilizándose
un total de 18 muertos.
También el castillo de Xàtiva sufrió daños
importantes, y muchas de sus piedras rodaron ladera abajo, algunas
de las cuales todavía pueden contemplarse en las faldas.
Fue el 23 de marzo a las 7 de la mañana y se repitió
el 2 de abril. Este terremoto produjo daños muy cuantiosos
en casi la práctica totalidad de los pueblos de la gobernación
de Xàtiva, que comprendía de Bocairent a Rótova,
y desde la Valldigna a Sumacàrcer y la Font de la Figuera.
En el libro capitular del Ayuntamiento de 1749 pude leerse que «habiendo
sucedido en la mañana del día 23 de marzo, pasado
entre seis y siete un furioso y formidable terremoto de cuyo estrépito
quedaron muchas casas y edificios públicos muy quebrantados
y en grave y eminente ruina, se dieron por el Sr. D. Pedro Valdés
León, del consejo de S.M. y su alcalde de crimen de la Real
Audiencia de este reino y el corregidor interino de esta ciudad,
diferentes providencias para su reconocimiento en todos los barrios
de la misma, mandando se acudiese a su reparo en lo que hubiere
lugar al remedio y en donde se notare inminente ruina, se echasen
al suelo, procediendo las correspondientes vísuras de los
maestros albañiles...y por haber continuado los terremotos
hasta el día 2 de los corrientes (abril), con bastante furia
y aún después, aunque con menos temblor y movimiento,
se procedieron en las dichas diligencias por todos los dichos señores,
hasta dejar las casas con toda seguridad para evitar desgracias».
El 1 de noviembre de 1755 hubo un nuevo terremoto en Xàtiva,
menos fuerte que el de 1748, pero de mayor duración, ya que
en la información que se guarda se calcula que duró
unos 8 minutos en la escala 7 o 8 de Richter.
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