| Quienes hemos visitado en alguna ocasión
el Castell de Xátiva, algunos más que otros, hemos
deparado en un encantador lugar, en la zona de levante, donde se
asienta un balcón o mirador, como prefiramos denominarlo,
de exquisita belleza, llamado el Balcón de Imilce, en honor
de una princesa cuya leyenda sigue presente en el castillo y cuya
vida quedó unida a la de Anibal. Se cuenta incluso que Imilce
dio a luz en la fortaleza setabense de la que siemrpe estuvo enamorada.
En varias ocasiones hemos tenido la oportunidad de mostrar a familiares
y amigos venidos de otras ciudades las excelencias de nuestro Castell,
su historia, emplazamientos, así como hacerles partícipes
de sus magníficas vistas, dónde poder otear con todo
lujo de detalles, toda La Costera, la Vall de Albaida y la Vega.
Siempre me ha interesado y llamado desde luego la atención,
porqué a ese lugar privilegiado del Castell, se le ha denominado
«el Balcón de Imilce» y cuando he obtenido alguna
respuesta, no ha sido nunca lo suficientemente amplia, como para
darla por exacta, me siguen abordando dudas y mucha curiosidad ante
tal denominación.
Imilce, es el nombre de una princesa del país de los Oretanos,
pueblo íbero ubicado en las cercanías de Sierra Morena,
en la actual Jaén, que destacó en las guerras púnico-romanas,
por el peso que su pueblo tenía entre las tribus y naciones
de la Bética.
Imilce era hija del Rey de Cástulo, dicen que admirada por
su belleza y rasgos aliado privilegiado de Cartago, que prestó
importantes apoyos a Amilcar Barca primero y a su hijo Aníbal
después, llegando a convertirse más tarde, en esposa
de éste.
Gracias a este enlace, se formalizó de forma determinante
una alianza que ya veía fraguándose desde hacía
años entre oretanos y cartagineses, y que tuvo como consecuencia
más importante el enrrolamiento en las filas del ejército
cartaginés de Aníbal, de miles de guerreros (jinetes
principalmente)que acompañarían a éste en su
Campaña de Italia en el año 218 A.C, cruzando los
Alpes y permaneciendo fielmente al lado del general cartaginés
durante más de nueve años.
También hemos oído muchas veces un comentario, que
atribuye a Sait, el lugar donde Imilce dio a luz a su primer hijo,
que sería primogénito de Aníbal, sin embargo
no hay pruebas determinantes de ello, ni de que Imilce acompañase
a su esposo en la aventura itálica, permaneciendo en Cástulo.
Sin embargo no debemos cerrar nuestra imaginación, ni faltar
a la verdad posible, si pensamos que Imilce, porqué no, fue
asidua en alguna ocasión de Sait, dada la importancia que
esta ciudad íbera tenía para Cartago, por su comercio,
fuerza militar y por destacar como ciudad principal entre el resto
de las naciones íberas del Levante.
En cualquier caso, siempre que he recordado este episodio, me ha
gustado recrearme en mi imaginación y pensar qué sentiría
Imilce en ese momento, la mujer de uno de los hombres más
poderosos del Mundo conocido, cuando desde lo alto del castell,
viese a sus pies la magnífica vista que nos ofrece Sait y
su Vega, escrutando con la curiosidad que los grandes personajes
de la Historia detentan , los límites de los dominios, los
caminos, el río, el devenir de sus pobladores...
Imilce, si tuvo en su trayectoria personal, la inmensa fortuna de
unir su destino a la de un hombre como Aníbal Barca, más
orgullosa debe de sentirse Xátiva, de unir su nombre a la
de uno de los períodos más interesantes y a la vez
enigmáticos de la Historia Antigua de nuestro país,
pues no sólo Roma supo dejar huella indeleble en nuestra
Ciudad, sino que Cartago y si fuerza aglutinadora, también
supo conjugar lo hispano y lo africano y darnos, aunque solamente
sea en el recuerdo de cada de uno de nosotros, la ilusión
de que una bella mujer, Imilce, estuvo alguna vez asomada en el
balcón más hermoso de La Costera.
|