| Josep Camarasa se ha decidido a presentar su
obra más reciente en la Casa de la Cultura de Xàtiva
y lo hace con un título de lo más sugestivo «Re-Visions»,
lo cual no quería decir mucho si no fuese por el hecho de
que existe una razón de peso y no es otra sino la revisión
de la obra de grandes maestros: Cezzane, Van Gogh, Ribera, Velazquez
y Rubens, de donde Camarasa ha pretendido beber en sus creaciones,
rompiendo en gran parte con todo lo que había hecho hasta
este momento, bueno, a decir verdad evolucionando seria la palabra
exacta. Evolucionando hasta encontrar un equilibrio justo.
Así Josep Camarasa, con un amplio currículum, aunque
verdaderamente lo que importa es la obra en sí, ha venido
elaborando toda una serie de creaciones donde el Misterio de San
Felipe de Ribera, las Tres Gracias de Rubens (4 según su
interpretación), los bodegones de Rubens o los libros de
Cezzane, cambian de protagonista y pasan a las manos de Camarasa
para que este juegue y aporte su punto de vista, basándose
siempre en una pintura donde la materia es la principal protagonista.
Josep Camarasa ha venido evolucionando de una abstracción
pura y dura a un figurativismo extremadamente informal, donde deja
el protagonismo a lo que él quiere plasmar huyendo de ese
falso academicismo que marca una serie de pautas como las luces
o los colores, las sombras o las percepciones que deben tenerse,
como si las percepciones no fuesen libres para decantarse hacia
donde ellas quieran. Lo verdaderamente importante en estos momentos
en la obra de Camarasa es la comunicación que pretende dar
al objeto de su plasmación; esto es: que el elemento: la
botella, el libro, el bodegón, el retrato, sea efectivamente
el centro de atención del cuadro, sin querer jugar con luces
o sombras, a los que deja en su segundo término, en un tan
segundo término que ni aparece.
Entonces, ¿que queda de la obra?. Pues queda el elemento
plasmado como protagonista. Y además es tan protagonista
que los raspados, la macilla, la tela y los descosidos conjugan
perfectamente con los ocres y grises a los que Camarasa ha venido
a desembarcar después de un tiempo de investigaciones en
los colores, donde comenzó con los chillones; una etapa de
colores negros y fuertes hasta llegar a los ocres y grises que conforman
un gran atractivo y una estética a sus objetos.
Los libros como investigación literaria, o la botella como
elemento que tiene mucho que ofrecer, son solo dos de los protagonistas
de esta obra de Camarasa que presenta unos retratos al más
puro estilo «creación propia» que por si solos
ya suponen una sorpresa para el espectador que no esperar esos personajes
sin rostro, que ralentizan la imaginación al contemplarlos.
La degradación de los colores supone un nuevo avance en la
obra de este pintor que no se detiene en lo que ya sabe hacer, y
tampoco le duelen prendas a la hora de dejar atrás lo que
hizo en su momento, si todo ello sirve para investigar nuevos conceptos
en la pintura y el mundo del arte.
Precisamente el avance de Camarasa ha sido el dejarse llevar por
aquello que desea en un momento determinado y entonces plasmarlo
en sus creaciones tan particulares hasta lograr el concepto de ese
elemento que quiere mostrar.
Sin duda una exposición quedará mucho que hablar cuando
el espectador contemple como esos elementos que cree haber visto
millones de veces en la vida cotidiana, se le presenten de un modo
distinto en cada uno de los lienzos que conforman esta colección
de «Re-Visions».
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