| Salvador Marco Gisbert, un joven de 25 años,
recién licenciado en Bellas Artes, natural de Xàtiva,
que reside en l’Enova, pero con fuertes raíces familiares
en la Torre de Lloris, ha sido el encargado de llevar a cabo la
construcción de una escultura en la rotonda de entrada a
la población, una escultura que ha nacido en el mismo lugar
donde ahora se alza con una altura de 5 metros y medio y que los
vecinos han visto germinar mientras ha durado la obra. El pueblo,
eminentemente agrícola, tiene ya un símbolo en donde
sentirse identificado.
Salvador Marco supo desde que era pequeño que las Bellas
Artes era lo que verdaderamente le gustaba. Hizo el Bachillerato
artístico en el Josep de Ribera y allí los profesores
le inculcaron la pasión por la escultura. Ya en la facultad
de Bellas Artes fue becado en diferentes ocasiones para realizar
trabajos y en el segundo curso de carrera participó junto
al escultor japonés Kioto Otta en un Congreso de Escultura
Pública.
Salvador Marco quiere destacar la figura de «Vicent Ortí,
que desde el primer año guió y supervisó mi
carrera y mis trabajos. Ha sido mi maestro de entre todos los profesores».
Pese a no estar todavía licenciado Salvador ganó ya
una Bienal de Escultura celebrada en Benetusser y una obra suya
fue adquirida por el Fondo de la Universidad Politécnica
de Valencia.
Las pasadas navidades supo que se estaba construyendo una nueva
rotonda en la entrada a Torre de Lloris, «y como la población
es muy especial para mi por los arraigos familiares, le comenté
al alcalde pedáneo la posibilidad de instalar allí
en el centro una escultura, lo que comunicó al alcalde de
Xàtiva y también a la Diputación, ya que la
obra estaba financiada por las dos instituciones y debían
realizar toda una serie de cambios en la infraestructura con mi
proyecto. Les gustó mi idea y comenzamos a trabajar en ella».
Los bloques de piedra fueron localizados en una cantera abandonada
que existe en l’Enova, concretamente mármol crema valenciano
que fue regalado por los propietarios para hacer la escultura, y
en la propia cantera Salvador Marco comenzó a trabajar, «el
estudio debe ser en ocasiones la calle para que la gente vea como
se hace una obra. De esta forma la hacen suya, ya que de los bloques
de mármol va naciendo el sentido de la misma, un sentido
que mucho tiene que ver con la tierra y la naturaleza».
Y de esta forma fue naciendo «Germinació», «yo
recordaba la siembra del maíz y mi obra es precisamente una
alegoría a este tema: una semilla que hace crecer una planta,
un fruto o un árbol, en este caso una espiga de maíz.
He pretendido plasmar el ciclo continuo de la vida y la regeneración
de la tierra».
Ahora solo falta que el resto de la rotonda se cubra de césped
para poder ver el trabajo totalmente finalizado de este joven artista
que el próximo curso iniciará el doctorado. Lo que
esta claro es que la estatua no deja indiferente a nadie y los vecinos
de la Torre de Lloris la tienen como una obra suya que ya les pertenece.
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