El Instituto de Oftamología y Optometría de La Costera colabora en un programa solidario en la República Dominicana
 

Dirigido por el Dr. Antonio López, el Instituto de Oftalmología y Optome-tría de la Costera, junto con el Fons Valencià per la Solidaritat se propusieron llevar a cabo una campaña para mejorar la salud ocular de los ciudadanos más desfavorecidos.

La situación política y social de la Republica Dominicana no deja de ser en el 2004 la de un país subdesarrollado con dificultades casi insuperables para mejorar su nivel de vida debido a las influencias de su “amigo” del norte que no desea nada más que poseer una mano de obra barata y dócil a sus intereses económicos y comerciales. Este país ocupa el puesto 82 entre 162 según el informe del PNUD de 2001 que nos indica el desarrollo del mismo. A pesar de disfrutar de una gran industria turística, totalmente aislada de la realidad del pais, las condiciones de vida de la mayoría de la población son muy duras y difíciles para poder llegar a cubrir las necesidades básicas. Debido a ello, la República Dominicana presenta actualmente grandes bolsas de pobreza extrema, fundamentalmente en los ciudadanos de origen Haitiano, y amplios sectores de su población nativa que esta en situaciones prácticamente igual que las de origen haitiniano pero solo con las pobres ventajas de ser nativos. No hay que olvidar que esta isla fue la primera colonizada por los españoles y que ha tenido oportunidades de desarrollo en un pasado que debería de haber permitido disponer de una situación económica y social mas acorde con la de un país desarrollado.
Debido a su situación actual, las gentes de la Republica Dominicana disponen de un sistema de salud público con muchísimas carencias agravado con una situación de corrupción que hace que los pocos recursos que disponen se inutilicen, desaparezcan, estropeen, etc. de forma que sus usuarios se ven impedidos de recibir una asistencia digna. Así y todo, muchos de los habitantes de la República Dominicana no disponen ni de la mínima posibilidad de usar este deficiente sistema de salud pública con lo cual ante la enfermedad, la mayoría de las veces, no tienen ninguna capacidad de reaccionar si no es mediante sistemas de “beneficiencia” la mayoría de las veces provinientes de ONG’s de tipo seglar o laico. Dentro de esta población inasistida esta la de origen haitiniano que huyendo de su país, el mas pobre de América debido a sus corruptos dictadores y a una población que por lo observado no tiene capacidad de respuesta ante ello, se traslada a República Dominicana para trabajar la recolección de la caña de azúcar. Este tipo de trabajos casi conlleva una esclavitud pero es la única alternativa que tienen para sobrevivir. Ello conlleva el analfabetismo y otras aspectos ligados a una lacra social que pervive en el siglo XXI disfrazada con diferentes atuendos laborales o sociales.
Estas gentes viven en poblados de chabolas, los llamados bateis, alrededor de las plantas procesadores de la caña de azúcar, los llamados Ingenios, que existen en cada una de las plantaciones de dicha caña que existen a lo largo y ancho del país. Estos bateis amontonan familias en chabolas que no tienen las mínimas condiciones de salubridad al no contar con desagües para la eliminación de aguas sucias y fecales, van al medio de la calle, ni mucho menos de agua potable, ni siquiera agua “no potables” las mínimas necesidades higiénicas. Con suerte, reciben alguna paga durante 5-6 meses al año, en la llamada “zafra” o periodo de recogida de la caña de azúcar, sin derecho a seguridad social, futuras pensiones, etc. en la mayoría de los casos. Trabajo este de la recogida de la caña de azúcar, suelen cortar entre una y tres toneladas de caña al día con machetes muy afilados cada uno de los trabajadores, que los expone numerosos accidentes laborales de tipo general y, en el caso que nos afecta, de tipo ocular como traumatismos, infecciones, etc., sin prácticamente atención médica que los conduce con el tiempo a la ceguera. Recientemente, el gobierno privatizó dichas plantaciones no mejorando la situación ni mucho menos.
El Fons Valencia per la Solidaritat, desde hace años, colabora en diversos proyectos en dicho país para intentar mejorar el nivel de vida de los más desfavorecidos. En este año 2004, junto al Instituto de Oftalmología y Optometría de la Costera de Novetlé, IOOC, que dirige el Dr. Antonio López Alemany, se planifico la posibilidad de poner en marcha un proyecto para ayudar a mejorar la salud ocular de los ciudadanos más desfavorecidos. Cinco cooperantes seleccionados previamente y dos oftalmólogos, el Dr. Pascual J. Claramonte Meseguer del Instituto Oftalmológico de Albacete-Vissum y el coordinador médico del proyecto, Dr. Antonio López Alemany del IOOC de Novetlé, se desplazaron a la zona en los meses de julio y agosto de este año.
La campaña de salud ocular en la zona de la ciudad del Consuelo, provincia de Hato mayor, y en la provincia de San Pedro de Macorís, Republica Dominicana, en los bateis de Consuelito, Esperanza, Lima y Santa Fe. Se realizó con la colaboración de las Hermanas de la Orden de San Carlos Borromeo, llamadas Scalabrinianas, las Hermanas de la orden de la Inmaculada y, en ultimo lugar, con la colaboración de las Hermanas de la Orden de la Concepción. Las Hermanas Scalabrinianas, entre ellas con destacada protagonismo por su formación sanitaria de Sor Marilen, se encargaron de la coordinación del proyecto en la zona y de los cinco cooperantes y su situación en los bateis donde convivieron durante su estancia en la zona, además de la atención del personal médico-cooperante. Ellas fueron las encargadas de dar conocimiento a la futura presencia de los cooperante y personal médico, de las funciones que iban a realizar así de colaborar en la selección de los posibles casos médico-quirúrgicos a valorar entre las personas que habitan estas zonas subdesarrolladas. Las Hermanas de la Inmaculada colaboraron en la prestación temporal del espacio físico donde se realizó la acción médico-quirúrgica: el Centro Médico “Divina Providencia”. La coordinación de este centro estaba a cargo de la Dra. Francisca Vázquez quien colaboró en la medida de sus posibilidades con el proyecto animando al personal de centro a colaborar con el equipo médico. En cuando a las Hermanas de la Concepción, que rigen un colegio publico concertado de 1500 alumnos y 16 profesores, además del personal religioso, en la ciudad del Consuelo, ayudaron mediante la cesión de una cooperante española, enfermera del Hospital Joseph Trueta de Girona, que tenia funciones en un principio educativas y sanitarias y que se unió al personal médico del proyecto en los aspectos medico-quirúrgicos propios de la acción y de su formación.
El dispositivo se inicio en tres fases. En una primera, antes de la llegada de los cinco cooperantes a mediados del mes de julio, se difundió mediante, radio, prensa local y homilías en las misas de la parroquia de Consuelo la futura atención médica a realizar por los cooperantes. En una segunda fase, el primer escalón de personal, los cinco cooperantes, que junto al religioso, Sor Marilen, se encargo de la difusión del proyecto y de la selección de los posibles casos a valorar por el personal médico. Entre estos cinco cooperantes, hay que destacar la labor en este apartado de la cooperación de Manuel Martín, estudiante de la Diplomatura de Óptica y Optometría de la Universitat de Valencia, quien junto a Sor Marilen de la Orden de las Scalabrinianas, intentaron hacer una primera evaluación de los casos, tanto en los bateis, por las tarde, como en el centro médico “Divina Providencia” por las mañanas. Los seleccionados eran citados para la visita por el personal médico. En una tercera fase, el personal médico, visitó y selecciono a los casos que eran susceptibles de tratamiento médico o quirúrgico. En esta tercera fase se realizaron unas 300 consultas médicas aproximadamente y 41 cirugías oculares, realizadas por el Dr. Antonio López Alemany, en los casos seleccionados previamente. Para la realización de la actividad quirúrgica se contó con la colaboración en un primer momento de la licenciada en enfermería Manuela que pertenece al personal del Centro Médico. En un segundo momento de esta tercera fase se contó con la colaboración de la enfermera española Pura que se encontraba en labores de cooperación en ese momento en la zona. Igualmente de esta fase se seleccionaron casos para una segunda posible intervención del dispositivo médico-quirúrgico en la zona en fechas futuras. Tras la tercera fase, Manuel Martín permaneció una semana más en el Centro haciendo labor de optometrista en los pacientes que la necesitaban.
Para esta primera fase del proyecto el Fons Valencia per la Solidaritat destino casi 2 millones de pesetas a la compra de material farmacéutico, quirugico, transporte de los cooperantes, etc. Todo ello proviniente de las poblaciones que colaboran con el Fons Valencia per la Solidaritat que en el caso de este proyecto fueron: Novetlé, Lloc nou d’en Fenollet, Bocairent, Canals, Orba, Genovés, Otos y Xàtiva.
Tras este primera acción se espera el poder dar continuidad al proyecto y dotar de autonomía medico-quirúrgica a los afectados con el fin de no tener que depender de acciones solidarias exteriores. Para ello el proyecto de colaborar en la construcción de un centro que disponga de lo necesario para dar atención médica, quirúrgica, optométrica y de dispensación de prótesis óptica, en la dotación de material para su puesta en marcha y en la formación médica-quirúrgica oftalmológica, optométrica y óptica es la siguiente fase que se espera poder realizar en un futuro no muy lejano. Todo ello bajo los más estrictos criterios de la Organización Mundial de la Salud y de su proyecto Visión 20/20 que intentar dar una calidad de visión y de salud ocular a la población mundial más desfavorecida en los próximo años.

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