| Ya comenté días atrás que
lo de nuestros soldados en Afganistán no iba a ser una estancia
de placer. Que de misión humanitaria y de paz bien poco tendría
a pesar de las buenas intenciones del Gobierno. Ese carácter
benéfico está resultando superficial. De fondo existe
un serio problema de índole militar o bélico. Cuando
los mandos superiores del Ejército dicen a sus soldados que
van a una guerra, a un país en estado de sitio u excepción;
es que van a eso, a la guerra. Asi de claro y rotundo. Al pan, pan
y al vino, vino. Que los militares no se andan con chiquitas a la
hora de llamar a las cosas por su nombre. La superioridad jerárquica
del Ejército ya ha comunicado in situ a los 40 caballeros
legionarios paracaidistas desplegados en Afganistán «que
estén preparados para cualquier acción, ante cualquier
eventualidad».
O si no, ¿a qué santo van los vehículos blindados
cargados de armamento? Ya se sabe que transportan misiles, la mayoría
de corto alcance y que no son supositorios para el estreñimiento,
precisamente. Pero, ¿no iban en misión humanitaria
a ayudar en tareas como la vigilancia y la seguridad ciudadana o
repartir alimentos, ropas y medicinas entre la población,
etcétera? Que no engañen a la opinión pública
disfrazando los hechos y evitando críticas enviando a los
soldados en época de escasa actividad incluso en los mass
media por ser vacaciones veraniegas. Las cosas claras.
Es lamentable que el ejecutivo y la cúpula militar no coincidan
en sus manifestaciones. El Gobierno, a través del ministro
de Defensa José Bono, ha intentado minimizar la «Operación
Afganistán» pidiendo a los soldados alli instalados
«que no disparen un solo tiro». Los mandos han sugerido
lo contrario y han mentalizado a la tropa ante posibles acciones.
Curiosa contradicción. Al ministro, en el fondo, no le agrada
lo bélico y desea con la mejor intención del mundo
que nuestros soldados no sufran y que eviten entrar en combate porque
los francotiradores, los terroristas y lo agreste del terreno no
juegan a favor de los soldados españoles
Lo triste es que tras los aberrantes hechos en la escuela de Rusia
provocados por el terrorismo checheno y que tanto nos han conmocionado,
mucho me temo que el conflicto o el problema podría extenderse
además de recrudecerse y que la presencia de tropas extranjeras
en Afagnistán asimismo podría verse envuelta en situaciones
de riesgo. ¡Ojalá no tengan nuestros soldados que «estrenarse»
en nuevos «bautismos de fuego»! ¡Y mucho cuidado
con los misiles! Matan civiles inocentes.
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