| La Plaza de Toros de Xàtiva, albergó,
si no ocurre nada excepcional, la última corrida de Toros
la pasada Feria de Agost. Desde su construcción en 1919,
el coso setabense ha visto pasar por su arena centenares de corridas
que han marcado toda una época. Tras sopesar la posibilidad
de un derribo total, finalmente se ha optado por una completa remodelación,
que incluirá cubrir el coso para poder albergar espectáculos
en invierno. Una inversión cercana a los mil millones de
las antiguas pesetas harán posible la remodelación
de esta histórica Plaza, construida por el prestigioso arquitecto
Demetrio Ribes.
A lo largo del siglo XVIII, los festejos taurinos en Xàtiva
tuvieron lugar en la Plaza de la Seo, en el Mercado, también
llamada Plaza de las Coles; en la Plaza de Sant Pere; Sant Jaume
y en la del Espanyoleto. En 1716 ya se le concedió al Prior
y Mayordomos de la Cofradía del Hospital, la Plaza de la
Seo, con el fin de celebrar tres corridas de toros, para con los
beneficios obtenidos, reparar la institución, todavía
devastada por el incendio de 1707. La presidencia se situaba en
los balcones del Hospital.
En la Plaza de Sant Jaume los frailes mercenarios organizaban festejos
a beneficio de su iglesia entre los años 1725 y 1727, y el
Ayuntamiento obligaba al contratista a traer doce toros sin defecto
y de ganadería acreditada, así como dar 30 libras
para el refresco de la ciudad y 45 para el anuncio, música
y fianza, además de pagar dos clarines, despejar la plaza,
pagar a los toreros y demás gastos organizativos. Ya en 1744
y 1745 se celebraron espectáculos taurinos en la Plaza de
Sant Pere, teniendo que desmontarse la fuente de piedra del centro
de la misma y luego volverse a montar cuando terminaban los espectáculos.
También el convento de Santa Tecla organizó festejos
taurinos y durante el reinado de Carlos III las corridas se llevaron
a cabo en la Plaza del Espanyoleto. A partir de 1802 se solían
celebrar en Xàtiva seis corridas anuales: tres en julio y
tres en agosto, en las que cada día se mataban siete toros.
El de prueba por la mañana y seis por tarde. El recinto se
instalaba en la Plaza de la Galera.
En 1888 se construyó una plaza de madera con aforo para mas
de 4.000 espectadores en el huerto propiedad de Fernando Bernabé
que fue inaugurada el 15 de agosto y tuvo una vida de ocho años,
hasta que se decidió comenzar a construir la actual, muchos
años después, utilizando hasta entonces una de carácter
portátil.
Como cuenta Agustí Garzó en el Llibre de la Fira,
el 12 de diciembre de 1912 es la fecha clave. Antonio Liel, Emilio
Temería, Antonio Richart, Alfredo Gómez, Germán
Baldrés, Agustín Ferrero y Pascual Bosch son los impulsores
de la nueva plaza. Están movidos por una especia de responsabilidad
histórica y moral, pero sobre todo, romántica: Xàtiva
ha contado con dos plazas; ha sido cuna de una figura valenciana,
Punteret, y ha estado un referente dentro la actividad taurina de
los siglos XVIII y XIX. Esta gente piensa que ha llegado el momento
de pasar de la evocación histórica a los hechos.
El grupo de personas impulsoras de la nueva plaza fundaron la «Sociedad
Cooperativa Plaza de Toros de Játiva», como muy bien
documenta en su libro sobre Xàtiva el crítico taurino
Enrique Amat. Él también explica, haciendo referencia
a los trabajos del cronista setabense, Agustí Ventura, que
se emitieron acciones por valor de 25 pesetas, con la clara intención
de hacer de la plaza una instalación de todos.
De la conmovedora y evidente falta de intereses personales de los
impulsores de la iniciativa lo dice uno de los artículo de
los estatutos de la cooperativa. El texto advertía de que
una vez amortizadas todas las acciones, la sociedad se disoldría
y se entregaría la plaza a un patronato en el que tuviera
un papel preeminente el alcalde de la ciudad. No faltaban otras
personalidades dentro de ese patronato como el juez municipal, la
primera autoridad eclesiástica, el médico de la Beneficencia,
el decano del colegio de abogados, los mayores contribuyentes por
suelo industrial y por suelo rústico Si hubieran beneficios
de la gestión de la plaza, estos se destinarían al
Hospital, a la Beneficencia y al asilo de ancianos. Todo un sinfín
de cargos honoríficos y sin remunerar, presididos por Joaquín
Soler, administraran aquella primera sociedad.
Aquel patronato ha tenido una vigencia que probablemente no esperaban
ni los más optimistas de sus impulsores. De hecho, y aunque
su actividad fuera residual, el Patronato de la Plaza de Toros de
Xàtiva fue liquidado hace unos meses: en concreto, a principios
de 2004. De 1997 es la última modernización de este
órgano; una modernización que no fue tal ya que conservó
en su composición cargos de un indiscutible anacronismo.
Según explica Agustí Ventura, las primeras gestiones
para alzar la nueva plaza comenzaron el 6 de marzo de 1916. Esa
es la fecha de compra del solar de 14 hanegadas adquirido a Pedro
Goula. En 1917, el prestigioso arquitecto Demetrio Ribes —autor
de la estación del Norte de Valencia y pionero en la utilización
del hormigón— comenzó a dirigir la construcción
de la plaza. En 1918 la «Sociedad Plaza de Toros de Játiva»
comienza a hacer un tímido uso de la plaza. Se celebra alguna
novillada y se anuncia un festejo el 7 de abril de ese año
en el que los carteles llevan la indicación de «plaza
en construcción».
La aparición de extensísimas crónicas en El
Heraldo y El Progreso —la prensa local de la época— hacen
de aquella improvisada novillada casi casi la corrida inaugural
de la plaza, una corrida que no se perdieron ni «los miles
de espectadores que se posesionaron del Calvario Alto y desde allí
vieron los lances de la lidia… con la ayuda de buenos gemelos»,
dice gracioso el cronista. Pero la apertura oficial de la plaza
debería esperar.
Fue el 15 de agosto de 1919. El cartel inaugural lo formaron Rafael
Gómez, el Gallo; Juan Anlló, Nacional, y Manuel Varé,
Varelito. Los toros fueron del Duque de Veragua. Cirilo —cuya cabeza
disecada se conserva— fue el primer toro lidiado en Xàtiva.
El libro de la historia de la plaza publicado por Enrique Amat en
1999 incluye abundantes referencias a aquella primera feria de la
ciudad, con la reproducción de crónicas que son todo
un tesoro en lo concerniente a las referencias a la ciudad, a su
idiosincrasia, al paisaje, al usos y costumbres…
Desde entonces mucho ha llovido y decenas de carteles de grandes
figuras han llenado las tardes veraniegas en la Plaza de toros de
Xàtiva. Ahora comienza una nueva etapa para una Plaza que
llena de historia, guarda en sus viejas piedras 85 años,
de tragedias y de gloria.
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