wpe4.jpg (2229 bytes)

FIESTAS

Presentación Ayuntamiento Tourist-Info Museo Historia Monumentos Rutas Fiestas

FIESTAS FALLERAS

En Xàtiva, la tradición de plantar Fallas arranca, según las referencias escritas, en 1865, año en el que en la Plaza de la Trinitat se levantó el primer monumento fallero de nuestra ciudad. Esta primera falla aludía a la pesca de la anchoa de forma satírica, ya que metafóricamente se criticaba otro tipo de pesca: la realizada por miembros de ambos sexos. Llevaba por lema La peixca de l'aladroch, siendo su difusor, a través de un folleto con la explicación de la misma, el impresor y escritor Blas Bellver Tomas.

Al año siguiente, la falla y el libro de la misma Plaza, titulado La Creu del Matrimoni, es objeto de la censura eclesiástica, dictada, a instancias del Arzobispo de Valencia, por el Capitán General de la zona. La censura conllevó la prohibición de plantar la falla en las calles de Xàtiva y la excomunión del libro, con su consiguiente retirada de la circulación. Un año después, volvió a plantarse falla en la plaza de la Trinitat bajo el lema Eclipses del Matrimonio. Estas tres fallas son las que, a falta de más estudios y documentos, se consideran como las únicas realizadas en el siglo XIX en Xàtiva.


Fotos cedidas por Estudio fotográfico Federico

Ya en el siglo XX -con excepción de una falla atípica que en el año 1922 fue quemada en el paraje del Bellveret, en la falda del Castillo, compuesta exclusivamente por una roca del Corpus que se hallaba deteriorada, conocida como La Tortuga dels Fusters- el momento de mayor esplendor de esta fiesta en Xàtiva se produce entre 1932 a 1936, periodo en el que, año tras año, va creciendo el número de fallas plantadas y, por tanto, de comisiones constituidas, llegando a abarcar todos los barrios existentes en la ciudad.

Con la llegada de la Guerra Civil se corta la línea ascendente de la fiesta fallera en nuestra ciudad. Así, cuando en 1941 se reinicia la costumbre de plantarlas, solamente una es la que se erige y quema. Después, poco a poco, volverá a tomar auge alcanzando, a mitad de los años cuarenta, un número de comisiones ya importante.

De entre las fallas que van incorporándose a la fiesta en Xàtiva cabe destacar la de la Plaza del Mercado del año 1946 que consiguió el primer premio, seguida de la erigida en la Plaza del Cid -antes y después, Plaza de la Trinitat- que obtuvo el segundo. Las dos fueron construidas por Antonio Grau Tomás. En aquellos años, las fallas se plantaban colocando inicialmente un largo y recio tronco de pino en el centro de la plaza para conseguir la equivalencia del caballete actual, al que se le iban añadiendo, de arriba a abajo, las distintas piezas que configuraban la falla, atándolas a él. Como no existían las grandes grúas, tipo a las que hoy se utilizan en el montaje, los andamios y escaleras hacían posible que se pudieran levantar, con esfuerzo totalmente manual, estas fallas, quedando listas en una sola mañana. También es cierto que no se incluían tantas escenas ni muñecos como se colocan ahora.

Los muñecos tenían el cuerpo de paja y se vestían con ropa de tela auténtica. Las manos y la cara estaban hechas de cera, aunque no completamente virgen. Por esta razón, en los días de mucho calor, cuando el sol era muy tuerte y sus rayos caían encima de la falla, parecía que los muñecos sudaban al fundirse ésta. Eran otros tiempos, con otras técnicas que, el transcurso de los años, ha ido superando, consiguiendo así mejorar la calidad artística de las fallas.

Los años cincuenta comienzan con la falla de la Plaza de Sant Jordi, también popularmente conocida como Plaça de la Galera, ganando el primer premio, concretamente en 1951. Era una falla en la que el artista, por medios manuales, hacía mover ligeramente dos brazos confeccionados de cartón y madera que salían de debajo de una reproducción del campanario de la Seo, situado en lo alto del monumento. En aquella época, las plataformas o bases se construían altísimas respecto del nivel del suelo.


Fotos cedidas por Estudio fotográfico Federico

El año siguiente, 1952, fue el de la falla Foc i Flama -la falla viajera-, que tan grato recuerdo ha dejado entre los setabenses de la época, puesto que fue montada encima de la plataforma de un camión por sus entusiastas promotores, miembros de la Sociedad Artístico-Musical La Nueva. Este original emplazamiento permitió su exhibición por diversas calles de Xàtiva e, incluso, se desplazó por diferentes poblaciones de la comarca.  

En el año 1959, en la plaza rotulada entonces como de Tetuán -hoy Porta de Sant Francesc- se plantó una falla que obtuvo el primer premio, realizada por el artista Morell y que llevaba por lema Foc i Flama como la anteriormente citada, aunque no tuvo relación una comisión con otra ni tampoco las fallas.

Los años 60 contemplan la incorporación de nuevas comisiones de falla a la ciudad, lo que provoca un auge in crescendo. Esto es consecuencia del crecimiento urbanístico de Xàtiva hacía la vía del ferrocarril, con nuevas edificaciones plurifamiliares que condensan gran cantidad de vecinos con ganas de fiesta fallera. Así, el Barrio del Carmen primeramente y la Avenida de la República Argentina después, comienzan a plantar falla. La primera, denominada Virgen del Carmen y Grupo Salas Pombo, obtuvo mejores resultados que los que posteriormente ha conseguido, ya que en 1962 obtiene el Primer Premio en falla,  así como el del Ninot. La falla de la República Argentina después de un primer año de prueba y aprendizaje, pasa en el siguiente, 1966, a ganar su Primer Premio, galardón que ha venido repitiendo, con diversos artistas, con bastante frecuencia en años posteriores.

Mientras unas comisiones van creándose otras desaparecen. Así ocurre con la de la Plaza del Españoleto que en 1966 viene a cubrir el vacío que dejara la falla de la Plaza del Caudillo -ahora de la Bassa-, y también la de la Plaza Benlloch que reemplazó a la de la Plaza de Enríquez, dentro del mismo barrio.

Otras, establecidas en lugares de larga tradición fallera, como la ubicada en la Plaza de San Jaime -antes Mártires de la Revolución- existía ya en tiempos de la II República Española, con comisiones que se denominaban entonces de la Plaza Méndez Núñez. Otra falla con altibajos en cuanto a presencias y ausencias en su historia y que en los últimos veinticinco años se ha consolidado es la del Raval que ha conseguido primeros premios durante algunos años consecutivos.

Comisiones como la de San Félix, Ferroviaria, Selgas-Tovar y Molina-Claret aparecen con posterioridad a las anteriormente citadas, engrandeciendo la familia fallera setabense. Unas con más recursos que otras, según épocas y circunstancias, como por ejemplo Molina-Claret que consiguió primeros premios, como con aquel monumento de cartón piedra que tenía un grandioso chino que ocupaba el cuerpo central de la falla y que ha quedado en la memoria de la gente. Otras, como Ferroviaria, se recuerdan por aquellas hermosas fallas, nada voluminosas, pero con un toque de acabado perfecto, realizadas por Andreu Martorell, de Sueca.

Por último en los años setenta aparece la falla Juan Ramón Jiménez en las calles del Huerto de la Almunia y Dos Molins con unas perspectivas de futuro que son una auténtica realidad por haberse transformado en un gran potencial de falleros debido a la gran densidad demográfica de la zona. Mantiene, así, primeros lugares en los distintos galardones que se otorgan. Posteriormente, aparece Abú Masaifa que no acaba de tomar la fuerza que en un barrio tan poblado como el suyo se le presuponía. La última comisión fallera que se ha incorporado al espectro festivo setabense ha sido la de la Avenida de la Murta-Académico Maravall, que, con las ganas y juventud que cuenta, la llevarán sin duda a su consolidación y a alcanzar grandes metas.


Fotos cedidas por Estudio fotográfico Federico

La Junta Local Fallera es la entidad que aglutina y coordina la actividad común de las 17 comisiones existentes actualmente en Xàtiva, cuyo precursor fue inicialmente el Comité Central Fallero, que se constituyó por primera vez en la ciudad en el año 1933 bajo los auspicios de la corporación municipal. Después de algunos altibajos durante los años cuarenta y cincuenta, en el presente se ha consolidado con el patrocinio económico y tutela del Ayuntamiento, cuyo alcalde ostenta el título de presidente nato de dicha Junta. Por otra parte, el Presidente Ejecutivo es elegido por los presidentes de las comisiones, siendo la única condición para ser elegible tener el alta en vigor en cualquiera de las comisiones falleras.

En la actualidad, las fallas que se plantan en la vía pública son 17 grandes y sus correspondientes infantiles, lo que conlleva un total de 34 monumentos que se queman en Xàtiva, que proporcionan trabajo a los talleres ubicados en dicha ciudad y fuera de ella, así como a otras industrias complementarias de la fiesta fallera como son los vestidos, la pólvora, músicos, etc. También los colegios de la ciudad cumplen con la fiesta y, aunque en tono menor, construyen sus propias fallas y celebran actos diseñados al efecto, al igual que lo hacen las asociaciones de pensionistas y jubilados. Todos estos actos en torno a la fiesta Josefina constatan lo enraizada que está la tradición de las fallas en la sociedad setabense.

El programa oficial que se diseña para todo el año es de lo más variado: campeonatos deportivos, de juegos de salón, Mig Any Faller, Concurso de Teatro, Tren Fallero, Rallye, Paella Gigante, Semana Cultural Fallera -con exposiciones, conferencias, proyecciones, conciertos, etc.-, actos de las presentaciones de las distintas falleras mayores, cabalgatas y, principalmente en los días de la semana fallera, los desfiles, las actuaciones musicales, los fuegos artificiales y la ofrenda de flores a la Virgen de la Seo. Todo ello culmina con la cremà de las fallas, acto que deja paso a un nuevo ciclo.

 

"FIESTAS Y TRADICIONES DE XÀTIVA" de Josep Sanchis Martínez y Mª Lourdes Boluda Perucho (Xàtiva, 1999)